Aquí estoy charlando un poco con Juan Velarde, un tipo verdaderamente simpático y amable, a la par que todo un profesional del aire. Un verdadero maestro de la acrobacia aeronáutica.
Parece imposible creer que sepa en cada momento dónde y cómo está situado en el aire. Que aguante las presiones que tiene que soportar cuando enlaza una maniobra tras otra, a cual más complicada.
Un verdadero As de la Aviación, claro que de casta le viene al galgo. Menudo hijo te ha salido Jaime.
PD: Que conste que me han gustado tanto las acrobacias en el aire como en tierra (Repasando el plan junto a su Sukhoi 26).
Por fin después de mucho tiempo, me he decidido ir a la exhibición aérea de aviones antiguos que organiza la Fundación Infante de Orleans los primeros domingos de mes en el aeródromo de Cuatro Vientos (LECU / LEVS).
Fuimos Juan Carlos, dos amigos dulzaineros de El Escorial, Ángel y Ángel, padre e hijo, y yo.
Tras pagar la entrada de 5€, que representa una donación para el mantenimiento y conservación de los aviones, accedemos al recinto en el que tienen los aviones de los años treinta para acá, para, a las 11:00, acceder al interior del espacio reservado a los mismos y poder contemplarlos más cerca y desde casi todos los ángulos. Una vez dentro, los cuatro nos desperdigamos para ir cada uno a lo suyo y disfrutar de las máquinas a simple vista y a través de nuestros objetivos. A continuación comenzó la visita guiada en la que nos iban explicando una a una las aeronaves que estaban expuestas.
Eso sí, lo más flipante de todo es la poca vergüenza que tiene alguna gente y lo maleducados que son algunos. A pesar de advertirlo, cosa que por otro lado es de lo más normal, había algunos fumando entre los aviones cargados de combustible volátil en un día de tanto calor. A más de dos, incluso tres, oí cómo los miembros de la Fundación les repetían la prohibición de fumar. Un niño se puso a arrojar piedras a uno de los aviones y cuando le reprochó la actitud del niño al padre una persona de la Fundación, la contestación de éste personaje (el padre) fué de lo más sorprendente: “Pero si todavía no le ha dado al avión“. ¿Qué pretendía?, ¿esperar a que lo rompiera para luego decir que era un niño? No sé que se está criando actualmente, pero mal vamos así.
Una vez terminada la visita guiada, nos “echaron” del recinto para proceder a la puesta en marcha de los motores de los aviones. Un verdadero espectáculo, unos arrancaban dándole vueltas a la hélice, otros moviendo el volante de inercia para luego embragarlo y que arrancara el motor, unos con un movimiento fuerte y seco arrancaban a la primera, otros tardaban algo más. El mejor de todos, el Polikarpov, que cuando arrancó generó aquel sonido grave y profundo y una humareda negra y blanca tremenda. No obstante le habían estado echando aceite cuando lo estacionaron en el centro de la exhibición estática. El AISA I11 B arrancó su motor a escasos 3 ó 4 metros de nosotros.
Alguno de los aviones tuvo que quedarse en tierra por razones de mantenimiento o, como en el caso del Dragon Rapide, similar al que usó Franco, estar esperando a tener la documentación necesaria para surcar los cielos de nuevo.
Comenzó la exhibición aérea con el vuelo del velero Swallow arrastrado por la Dornier DO-27 que volvió a tierra para recoger al socio protector ganador del vuelo sorteado. A continuación, nos sobrevolaron diversos aparatos de los que habíamos estado casi tan cerca como ahora.
Todo el mundo estaba esperando con ansiedad al “rata” / “mosca”, que yo mismo apodé también “almizclero” . Se supo perfectamente cuándo metió motor y comenzó su carrera de despegue por la pista con su característico ronquido.
Tras varias pasadas de los distintos aviones, le tocó el turno al Beechcraft de Spantax, otra verdadera maravilla de la flota de la FIO. Luego vinieron los dos Büker Jungman del Ejercito del Aire escoltando al Boeing Stearman Kaydet de la marina de los Estados Unidos, tres biplanos dignos de admiración. Hicieron varias pasadas sin perder en ningún momento la formación liderada por el Kaydet. Continuamente estaban corrigiendo los escoltas su posición para no romperla. Toda una verdadera demostración de concentración y coordinación. El primer tripulante del Kaydet iba haciendo fotos desde la cabina.
Por fin le tocó el turno al esperado Polikarpov I-16. Hacía tiempo que no volaba esta pequeña y potente (1000 HP) en la exhibición, por lo que yo creo que el piloto se vino arriba y nos hizo unas pasadas, que casi no podíamos ni verlo de lo cerca y rápido que voló. En su última pasada se permitió el lujo de regalarnos un tonel mientras ascendía para coger altura y desplegar el tren de aterrizaje (a manivela Repasando las fotos de la cabina del avión, hay un interruptor que dice “Landing gears”).
Para terminar dejo aquí la presentación del álbum de esta exhibición aérea del mes de Julio de 2009 de la FIO: